Un mecánico del metro de Madrid enfermo por amianto pedirá 400.000 euros

Un mecánico del metro de Madrid enfermo por amianto pedirá 400.000 euros

Los trabajadores de la red piden "el derecho a descartar cánceres" con radiografías para todos

JUAN JOSE FERNANDEZ - EL PERIODICO

Julián M., de 55 años, mecánico de material móvil de los talleres del Metro de Madrid, reclamará a su empresa 400.000 euros de indemnización por el cáncer de pulmón que le han detectado. Los médicos le han confirmado que su mal proviene de su exposición continuada a fibras de amianto.

De hecho, es muy probable que otro cáncer de laringe que sufrió, cuyas secuelas arrastra aún, también fuera causado por el asbesto, explica Fernando Morillo, abogado del enfermo. El próximo jueves, el letrado presentará papeleta de conciliación en los juzgados de Madrid del primer pleito por las negligencias en el metro madrileño.

“Lo de Madrid es alarmante –dice Morillo-, porque el amianto se ha mantenido de forma semiclandestina hasta que este caso lo ha destapado. No es que no se tomaran medidas suficientes de seguridad. Es que no se tomó ninguna”.

En opinión de Morillo, Julián M. es solo el primer caso. “Surgirán muchos más, porque 300 trabajadores tuvieron contacto directo con ese material”.

Etiqueta inquietante

Una vistosa ‘A’ sobre fondo rojo y negro que empieza a aparecer en la maquinaria de los trenes de Metro de Madrid es señal, silenciosa pero visible, de la crisis que, desde el suburbano ha subido a la calle, y amenaza, en la Asamblea de Madrid, a la presidenta autonómica.

A Cristina Cifuentes le ha estallado un caso heredado de sus predecesores Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre, que invirtieron en la modernización y ampliación (hasta triplicar la extensión de la red) del Metro de Madrid. Pero hoy los empleados del metro, y los diputados del parlamento madrileño, se preguntan cómo es posible que, 17 años después de que una orden ministerial proscribiera el amianto en España, en la red de transportes subterráneo de la que el gobierno madrileño saca pecho como la mejor de Europa los operarios han corrido un riesgo letal.

El hito del caso es el diagnóstico de cáncer de Julián M. En diciembre le dieron la noticia. El Instituto Nacional de la Seguridad Social avisó a la Inspección de Trabajo. Y esta ha impuesto a Metro de Madrid la mayor multa que le ha caído por razones de seguridad laboral: 191.000 euros.

Policía en los talleres del metro

El cáncer de Julián M. es también la razón por la que la policía se ha personado en almacenes y talleres del metro hace dos semanas. Investiga por encargo de la Fiscalía, que tomó cartas en el asunto el pasado 5 de marzo por el posible contenido penal de la cadena de negligencias.

El acta de sanción de la Inspección de Trabajo es todavía hoy un misterio para trabajadores y políticos. “Cada vez que la hemos pedido, nos la han negado”, denuncia el maquinista Javier del Llano, presidente del comité de empresa de Metro de Madrid. Solo ha trascendido al abogado del trabajador que se trata de “infracciones graves y muy graves”, pero no según el acta, sino según un oficio de la Dirección General de la Inspección de Trabajo que la resume.

Miedo

Y en medio, el miedo. “Cerca de 400 trabajadores”, según Metro de Madrid, que han tenido contacto con el amianto se han sometido a pruebas de salud desde el 2 de marzo, “y todas han dado negativo”.

En el metro madrileño siguen circulando 93 vagones en los que se han detectado piezas de amianto en cofres que contienen un interruptor llamado “apagachispas”. La lista de vagones discurre a lo largo de cuatro folios de la circular 1/18, fechada el 28 de febrero, firmada por el directivo Pedro Pablo Pascual y titulada “Operaciones de mantenimiento en contactores modelos ISG-82-GI”. En todos los casos cita piezas con distintivo blanco, color que alerta de la presencia de asbesto. Se trata de los coches CAF de la serie 5000, un modelo del que Metro de Madrid aún conserva 60 vagones. Hasta el momento se ha detectado amianto también en los coches CAF de la serie 2000. Estos modelos circulan principalmente en las líneas 1, 3 y 5 del metro madrileño

Ese amianto “supone el 0.0009 por ciento del peso total del coche, no es accesible ni por usuarios ni por trabajadores, pues se encuentra encofrado y señalizado”, sostienen portavoces del Metro de Madrid para explicar por qué los vagones no se han inmovilizado, como sí se ha hecho en el ‘Subte’ de Buenos Aires con trenes similares que le vendió Madrid.

"Creíamos que estaba erradicado y ahora va y aparece"

Los sindicatos van a exigir a la empresa que ponga a disposición de toda la plantilla la posibilidad de someterse a estudios radiográficos para descartar posibles cánceres de pulmón, y no solo a los trabajadores que la empresa considera con más riesgo, confirma el comité de empresa.

“Hemos pedido placas de rayos X para todo el que quiera al menos en tres ocasiones, y en vano –dice el portavoz del sindicato Colectivo de Maquinistas de Metro, Juan Antonio Ortiz- Y la preocupación no desaparece, porque la empresa no da información”. Por su parte, Alfonso Blanco, delegado de CCOO, argumenta: “Todos los trabajadores deben tener derecho a descartar un cáncer, sobre todo porque no podemos descartar en este momento que aparezcan nuevas piezas de los trenes que contengan amianto”.

“Creíamos que el amianto estaba tan erradicado de los trenes como el virus de la viruela, ¡y ahora va y aparece!” se lamenta Blanco, que lleva 25 años trabajando con los apagachispas. A su lado ha estado trabajando esos 25 años Julián M.

“Abríamos el cofre, sacábamos el apagachispas y le limpiábamos el hollín con una brocha, o limándolo, o llevándolo a soplado”, relata Blanco. En una nave aledaña, las piezas eran sometidas a chorros de aire de alta presión, “pero sin que se cerraran herméticamente las puertas –relata Javier del Llano -, y con mucho personal expuesto a la polvareda que se montaba”.

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